Cómo revisar tu diario de trading: rutina semanal
Un diario de trading que nunca revisas no pasa de ser una colección de recuerdos. Esta rutina lleva unos treinta minutos a la semana, repite siempre los mismos pasos y termina con una sola decisión que puedes poner a prueba. Sirve para cualquier diario, también para Navrya.
Ficha
- Categoría
- Diario de trading
- Tiempo de lectura
- 4 min de lectura
- Actualizado
- Secciones
- 8
- Idioma
- Español
Por qué cada semana y siempre a la misma hora
Una revisión diaria suele girar en torno a la última operación. Una semana reúne bastantes operaciones para ver un patrón, pero no tantas que no puedas leer cada una con atención. Reserva un momento fijo, el mismo día y a la misma hora cada semana, y mantenlo aunque la semana haya estado tranquila. Una semana tranquila también aporta datos.
El ciclo solo funciona si los cuatro pasos van en orden. Si te saltas los motivos y vas directo a lo que ganaste o perdiste, la revisión se queda en un simple marcador.
Prepara la revisión
- Abre todas las operaciones de la semana pasada y cada sesión que te saltaste, con el motivo por el que lo hiciste.
- Comprueba que cada operación tenga entrada, stop y objetivo. Si falta alguno, añádelo ahora a partir del extracto del broker y márcalo como añadido a posteriori.
- Anota en qué sesiones operaste y qué días no lo hiciste, para que la revisión incluya también los días tranquilos.
Mira las cifras y luego déjalas a un lado
Cuenta las operaciones, las ganadoras, las perdedoras y las que cerraron en breakeven, sin ganar ni perder. Si registras el riesgo por operación, añade la media. Escribe los totales en una sola línea, en la parte superior de la página.
Las cifras cuentan qué pasó, pero no por qué. Apártalas antes de leer los motivos, para que los totales no condicionen cómo lees cada operación.
Repasa los motivos
En cada operación, lee el motivo que escribiste antes de entrar.
Mira la hora de esa nota. Si el motivo se escribió después de conocer el resultado, es una justificación a posteriori: márcalo.
Contrasta el motivo con tu plan y comprueba si el setup coincidía con un escenario que habías definido antes de operar.
- 04
Señala cada operación que volverías a hacer y escribe una línea sobre por qué.
No pases por alto las notas que faltan. Un motivo ausente también es información: muchas veces significa que la operación fue impulsiva o que ese día el diario se quedó sin actualizar.
Quédate con un patrón
Recorre la semana en busca de algo que se repita. Los cuatro sitios más útiles para mirar son estos:
- Horario: la sesión o la hora en que abriste la mayoría de las operaciones perdedoras.
- Setup: un escenario o un patrón que funcionó en un mercado y no en otro.
- Emoción: la que anotaste antes de entrar, cuando se repitió en varias operaciones.
- Regla: una regla que rompiste, o que cumpliste, más de una vez.
Elige el patrón que aparece con más frecuencia, aunque no sea el que más te costó. Una gran pérdida es un solo hecho; un hábito que se repite es un patrón.
Decide un único cambio
Describe el cambio en una sola frase y formúlalo de forma que puedas comprobarlo la semana que viene. Por ejemplo: «Esperar el retesteo antes de entrar en una ruptura». Escríbelo en la primera página del diario de esa semana, para tenerlo delante mientras operas.
Cambia una sola variable cada vez. Si en la misma semana cambias el setup, la temporalidad y el tamaño de la posición, el resultado de la semana siguiente no podrá decirte qué cambio fue el que importó.
Un ejemplo práctico
Este ejemplo es inventado: sirve para ilustrar el método y no refleja ningún resultado. Imagina una semana con ocho operaciones. Cinco tienen un motivo escrito antes de entrar. En las otras tres, el motivo se escribió después del resultado o directamente no existe. Las tres operaciones sin plan se abrieron en la primera media hora de la sesión.
El patrón está en el momento en que se abrieron las operaciones sin plan; el setup no tiene nada que ver. El cambio para la semana siguiente cabe en una línea: no entrar en la primera media hora salvo que haya un escenario escrito de antemano. Después compruebas esa línea en cada operación y no tocas el resto del plan.
Errores frecuentes
- Revisar solo las ganadoras, o solo las operaciones que te dejaron mal sabor de boca.
- Reescribir un motivo después del resultado y luego leerlo como si fuera el original.
- Cambiar el plan tras una mala semana, antes de que un patrón haya tenido tiempo de repetirse.
- Saltarse las semanas tranquilas, que es cuando más fácil resulta abandonar la rutina.